
Caminando por la calle divisé un Mimo, molestaba a todas las personas que pasaban, las imitaba y hacía muecas, era bastante graciosa la situación y para los que molestaba era algo desagradable o tal vez, vergonzoso. El Mimo haciendo la típica escena de estar encerrado en una caja invisible atormentado y ahogado, un clásico, que tiende a ser muy cómico.
Lo curioso al ver esa situación fue la analogía que se me vino a la mente en ese preciso instante, como un rayo que atraviesa el cielo, asimismo fue que pasó por mi cabeza.
Imaginé en toda esas personas que en su diario vivir actúan como Mimos, cuanta gente que se calla sus verdaderos sentimientos y no expresa en palabras lo que siente y los camuflan con gestos y expresiones que pasan desapercibidos. Cuantas personas que imitan a otras creyendo que son lo mejor del mundo, siendo que imitan la verdadera miseria humana, esas personas que se creen que lo saben todo y que lo tienen todo, dignas de no ser imitadas ni por el mejor Mimo del mundo. Cuantas personas que se sienten ahogadas y encerradas en cajas invisibles creadas por su propia imaginación, los comprimen, los desesperan, los acaban por dentro...
Sin embargo, la parte que más me gusta de los Mimos y de las personas que se parecen a ellos, es que no tienen miedo de hacer el ridículo, que con un sólo gesto son capaces de llenar de risas y alegría un espacio y por sobretodo que son felices, aún estando encerrados en cajas de cristal invisibles y aún sin poder hablar... ellos son felices o no?...

Lo curioso al ver esa situación fue la analogía que se me vino a la mente en ese preciso instante, como un rayo que atraviesa el cielo, asimismo fue que pasó por mi cabeza.
Imaginé en toda esas personas que en su diario vivir actúan como Mimos, cuanta gente que se calla sus verdaderos sentimientos y no expresa en palabras lo que siente y los camuflan con gestos y expresiones que pasan desapercibidos. Cuantas personas que imitan a otras creyendo que son lo mejor del mundo, siendo que imitan la verdadera miseria humana, esas personas que se creen que lo saben todo y que lo tienen todo, dignas de no ser imitadas ni por el mejor Mimo del mundo. Cuantas personas que se sienten ahogadas y encerradas en cajas invisibles creadas por su propia imaginación, los comprimen, los desesperan, los acaban por dentro...
Sin embargo, la parte que más me gusta de los Mimos y de las personas que se parecen a ellos, es que no tienen miedo de hacer el ridículo, que con un sólo gesto son capaces de llenar de risas y alegría un espacio y por sobretodo que son felices, aún estando encerrados en cajas de cristal invisibles y aún sin poder hablar... ellos son felices o no?...

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